Cesar Caro Castelar Zona Franca

Cesar Caro Castelar PTE. Zona Franca de Barranquilla

Las ZF son una herramienta de excepción en el proceso de construcción económica y social que se vislumbra para el país.

Son muchas las oportunidades que nos depara el futuro. Nuestro país cuenta con múltiples factores de riqueza para gestionar la producción de los bienes y servicios que demandarán las generaciones venideras, en un mundo en el que los recursos naturales serán el eje central del desarrollo.

Gracias a su ubicación, Colombia es un centro articulador del comercio en América, que favorece la movilización de personas y la realización de transacciones sobre bienes y servicios hacia cualquier destino del mundo. Adicionalmente, cuenta con una población joven que se está formando para participar activamente en el progreso industrial y comercial, a través del emprendimiento, la industrialización y la innovación.

Las situaciones adversas que hemos vivido los colombianos nos han enseñado a superar obstáculos, a ser recursivos y versátiles en el ámbito empresarial, a honrar nuestros compromisos nacionales e internacionales y a proyectarnos como una economía atractiva para el desarrollo de negocios de largo plazo.

Este aprendizaje permitirá que el futuro que se avecina sea mucho más atractivo y genere mayor y mejor calidad de vida para las personas, pues en nuestro accionar ya incorporamos la recursividad y flexibilidad que nos han dejado tantos años de sortear, con éxito, las dificultades que se nos presentan a través del tiempo. Hoy Colombia dispone de vastas extensiones de territorio apto para el cultivo de productos orgánicos, cuya creciente demanda en el mundo constituye una oportunidad de negocios atractiva para la inversión nacional y extranjera. Igualmente, se han tomado decisiones oportunas y estratégicas para la exploración de hidrocarburos en nuestros océanos, en busca de nuevos yacimientos mineroenergéticos que representen una alternativa para la generación de empleo, exportaciones, diversificación industrial y desarrollo regional.

En este contexto, las zonas francas (ZF) son una herramienta de excepción en el proceso de construcción económica y social que se vislumbra para el país. Sus beneficios tributarios, aduaneros y de comercio exterior facilitan la incorporación de tecnología de punta para la reconversión industrial, la implementación de procesos altamente competitivos y la generación de economías de escala, empleo y progreso social. Así mismo, a través del régimen franco se incentivan sectores como el agroindustrial, industrial, de hidrocarburos, de salud, de biocombustibles y de puertos, entre otros, generando con todo ello un costo fiscal inferior a 0,1%, según reconoció recientemente el Departamento Nacional de Planeación (DNP).

El nuevo estatuto aduanero, que concentra toda la normatividad que rige el comercio exterior, busca un equilibrio entre la agilidad que demandan los empresarios y el control que buscan las autoridades, sustentando la ecuación en el conocimiento de los actores del comercio exterior y en la gestión del riesgo asociado a las operaciones, para permitir transacciones seguras que transmitan confianza, consoliden relaciones duraderas y estables, y fomenten la inversión.

Las empresas que se califican como usuarias de una zona franca deben satisfacer altas exigencias en cuanto a transparencia, buenas prácticas, calidad productiva, coherencia en su objeto social y cumplimiento de los compromisos que se adquieren al momento de la calificación, los cuales deben mantenerse a fin de acceder a los beneficios que ofrece el régimen.

Los más de 800 usuarios establecidos, los casos de éxito de las empresas que ostentan la calidad de usuario, los 60.000 empleos directos y 170.000 indirectos que genera y las inversiones por más de $32 billones, son prueba de que este mecanismo de incentivo a la productividad, la competitividad y el comercio exterior del país, ha cumplido los objetivos para los que fue creado.

En las zonas francas confluyen las mejores condiciones para una producción competitiva y sostenible, capaz de integrarse a los estándares internacionales; esto nos permite avanzar hacia la meta de ofrecer una logística ágil y eficiente para la concreción de negocios, lo cual redunda en una disminución de tiempos y costos, aspectos cruciales en la competitividad internacional de nuestros bienes y servicios.

El camino recorrido hasta ahora ha forjado en los colombianos un carácter pujante y decidido, capaz de hacer frente al futuro con pasión y alegría. Somos una generación que sabe soñar y visionar un mañana en paz, pero, sobre todo, sabe cómo construir oportunidades que se traduzcan en desarrollo para todos.